Por qué el consumo no repunta en Argentina aunque la inflación baje
En las últimas semanas muchos titulares celebraron la baja en la velocidad de la inflación. Sin embargo, en la calle esa lectura no se siente. Compras acotadas, canastas recortadas y decisiones de gasto pospuestas siguen marcando la vida cotidiana de millones de hogares. Explicar esa brecha entre el dato macro y la experiencia cotidiana es clave para entender por qué la desaceleración no equivale todavía a confianza ni a reactivación del consumo. La razón central es sencilla: un número mensual no recompone ingresos. La devaluación inicial que acompañó el ajuste dejó a los salarios reales en niveles inferiores a los previos al shock. Mientras los precios suben más lento, los sueldos siguen por detrás y las familias no perciben un alivio real en su capacidad de compra. A esto se suman otros factores estructurales que limitan la demanda: crédito escaso y caro, incertidumbre sobre el empleo y expectativas de precios que no terminan de anclarse. Salarios reales: la variable que ...