La desaceleración de la inflación no es confianza: es un dato, no un diagnóstico
En la discusión económica argentina, la desaceleración de la inflación suele presentarse como una prueba de confianza y de cambio de rumbo. Sin embargo, esa lectura es, como mínimo, incompleta. La disminución en la velocidad del aumento de precios, tomada de forma aislada, no describe por sí sola el estado real de la economía ni confirma una recuperación en curso. La inflación puede desacelerarse por múltiples razones que no necesariamente implican mejora estructural. Una economía con consumo deprimido, crédito restringido y salarios rezagados también puede mostrar una moderación en los precios. En esos casos, el dato refleja más un freno de la demanda que un fortalecimiento de la confianza. El problema aparece cuando ese número mensual se transforma en argumento autosuficiente. Medido de manera única y aislada, deja de ser un indicador técnico para convertirse en parte de un relato. La economía no se evalúa por fotografías, sino por trayectorias. Tras la devaluación ini...